Una mayor concentración de aceite en los perfumes proporciona una fragancia más duradera y una intensidad más fuerte, pero no significa automáticamente que el aroma sea mejor. La calidad de un perfume depende de la composición de la fragancia, el equilibrio de las notas aromáticas, las preferencias personales y la química individual de la piel. La percepción de una fragancia como agradable es subjetiva y no está determinada únicamente por la concentración de aceite.